Tu mejor historia en Viñedos La Redonda July 13 2016, 0 Comments

Como sabrán, recientemente publicamos una dinámica para ganar cortesías para #LasFiestasDeLaVendimia2016, con motivo del 41 aniversario de nuestro Viñedo.

Esta vez queremos compartir las historias que nuestro equipo consideró como las ganadoras:

FIN REDONDO por: Cristopher Escamilla

La mañana pintó fresca, un amanecer apurado pero bello al fin y al cabo.

Llegamos la noche anterior, un fin de semana a mediados de febrero, pareciera que te contaré un cliché pero no, no fue una velada tan romántica.

Nos hospedamos el viernes casi a la medianoche, minutos antes. Ni ánimo de cenar ni comer, si me entiendes a lo que me refiero (guiño el ojo derecho al escribir la última frase); sólo descansar, estirarse en la cama e intentar dormir algunas horas. El camino, pesado, agotó nuestras ganas, en la carretera de México, Distrito Federal a Querétaro un caos vial. Amainó el tráfico de la salida a Tequisquiapan. ¡Oh, mi Tequis querido!

En fin, apenas pusimos las cabezas en las respectivas almohadas, cerramos los ojos y nos pusimos cómodos, cuando el despertador perturbó el sueño. Era hora de correr, un regaderazo y a volar.

Literalmente: Volar.

Viajar en globo, muy temprano, antes del alba, ya estar listos en la puerta para esperar la camioneta.

Salimos del cuarto aprisa, apurados. En la mano izquierda llevaba conmigo a mi otrora “amiga con privilegios” y en la derecha una botella de espumoso: Orlandi Brut. Bueno para los momentos que se dilucidaron en el horizonte.

Tomamos ruta, llegamos, vimos el espectáculo del inflado de los colosales cachivaches: Gas, fuego, aire caliente y una figura gigantesca que se yergue sobre una canasta que abordamos; y el sol lanza algunos rayos de bienvenida. Despegamos sin problemas, tres parejas y un tripulante. Nubes sobre nosotros, nosotros encima de todo Tequis. Y allí, debajo, una pancarta que despliega la pregunta: “¿Quieres ser mi novia?”

Me acepta, dijo que sí. Felices, aterrizamos sobre nubes y sin la preocupación del abrupto arribo, alejados de la zona de arranque, y entre una hilera de árboles amenazantes que, con pericia, esquivó el conductor.

Regresamos al globo - puerto en una camioneta que nos alcanzó. Recogí el vino que por seguridad no permiten llevar a bordo. Comenzamos el festejo.

Celebramos en el desayuno, ya en el hotel, compartimos con los demás pasajeros y el capitán del vuelo, risas mutuas, abrazos y besos.

Todo fluía con buen cuerpo.

Tomamos un reposo largo, una zambullida y recoger ánimos. Ahora sí, en la cama, hubo más que sueños (vuelvo a guiñar el mismo ojo).
Descansamos y, con el transcurso del trajín diurno, llegó el hambre. Media tarde. Arrancamos el coche de su letargo y nos dirigimos con rumbo a Peña De Bernal.

Así es como llegamos al viñedo, colofón pletórico para un día que quedó marcado en las historias del corazón.

Ahora, aquella chica, esa mujer que aceptó ser mi pareja, al menos por un rato, no está más a mi lado, pero, por fortuna, La Redonda sigue ahí, siempre a la espera de mi visita, siempre con sus campos de uvas, sus pastos para recostarse, su restaurante y, sobre todo, el fermento que reposa en barricas un tiempo, que después vierten a bien en botellas de vidrio que vacío a pico, en copas de cristal o hasta en paletas de hielo.

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MI MEJOR HISTORIA EN LA REDONDA por: Tatiana Vargas

Hola amigos de La Redonda,

Cuando vi la publicación de Facebook acerca de nuestra mejor experiencia en La Redonda, supe que tenía que escribirles y es que justo ahí viví uno de los momentos más especiales de mi vida pues mi ahora esposo me entregó el anillo de compromiso en el viñedo, les cuento les cuento la historia:

El 24 de junio de 2013 cumplíamos meses de novios, así que un día antes (domingo 23 de junio) mi novio me invitó a una comida “especial”, la verdad nunca imagine que me daría el anillo porque a pesar de que nuestra relación era formal, aún no tocábamos el tema de casarnos… en fin, llegamos al viñedo, cuando me di cuenta que comeríamos ahí me emocioné porque pensé que eso era lo “especial” que comeríamos en un lugar lindo.

Mi sorpresa fue más grande cuando alguien nos recibió en la entrada y amablemente nos guió hasta nuestra mesa, pero resultó que nuestra mesa no estaba en el área del restaurant sino entre el jardín de cactáceas que está hasta el fondo y eso no era todo, la mesa estaba hermosa, con un mantel de cuadros, servicio para dos, copas (obviamente) y una arreglo de rosas muy bonito, también había una barrica al lado de la mesa, complemento perfecto para la decoración.

No me di cuenta de lo que pasaba hasta el momento que se levanto de la mesa y ¡se arrodillo frente a mí para pedirme que fuera su esposa! Fue una gran emoción, tanto que hasta tire la copa del postre jaja, luego de un rato de estar juntos, sacarnos fotos y llorar, nos levantamos de la mesa y comenzamos a caminar, al llegar al restaurant vi que toda mi familia estaba esperándonos en una de las mesas. Terminamos celebrando todos juntos y disfrutando de la deliciosa comida y excelentes vinos.

Me encantaría regresar 3 años después con mi esposo y recordar ese hermoso día en el mismo lugar. =)

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CERVEZA O VINO: ¿Y TÚ QUÉ PREFIERES? por: Areli Juárez

-¿Y qué es eso de una vendimia? Además, ya sabes que el vino me desagrada, mejor vamos por unas cervezas. Te aseguro que te causan el mismo efecto.

-¿Pero…? Espera un momento, ni siquiera hay punto de comparación. Te explico, una vendimia consiste en…

Así comenzó la charla anterior a mi visita a viñedos La redonda, mi novio no sabía de lo que hablaba y trataba de persuadirme con beber un par de cervezas en algún bar de la zona antes que emprender un viaje que según él era muy largo y tedioso. Hablamos y nunca nos pusimos de acuerdo, al final, peleamos y él se fue a casa.

En ese momento navegando por la internet y con la idea firme de asistir a la vendimia, como si fuera una señal, apareció un grupo en Facebook donde hacían viajes y recorridos turísticos. Mi sorpresa fue encontrar la visita guiada a Bernal, Tequisquiapan y vualá: “Viñedos la Redonda”. Ese paquete era para universitarios y contenía descuentos, transporte y shalala…, así que tomé los datos y llamé. Fue así como aparté dos lugares y bueno, mi querido novio accedió a conocer los viñedos. Las excusas se terminaron, no podía negarse.

El día esperado llegó, realizamos el viaje y en el camino íbamos abrazados, lo que casi no hacemos cuando viajamos pues él es el que conduce o yo. No importa, ese día el calor de su cuerpo me protegía del frío, ya que nuestro autobús salió a las 7 de la mañana de la Ciudad de México ¿Había dicho antes que somos chilangos? Ja, eso es lo de menos. El camino hacia Querétaro no fue largo, dormimos un poco y paramos justo frente a los viñedos donde los que gustaran de conocer las fiestas se quedaban y los que no, seguían hacia otros recorridos.

Después regresarían por nosotros. Alberto y yo bajamos del bus y emprendimos la aventura, compramos un par de sombreros y tomados de la mano comenzamos a recorrer el hermoso lugar. Lo impresionante es que no se trata de una fiesta alocada donde hay borrachos y música estruendosa, se trataba de un lugar familiar, donde los niños vestidos con ropa ligera corren, las chicas con vestidos blancos abundan y el vino corre como el líquido preciado que es. Es de esa manera como comenzamos a disfrutar los viñedos La redonda.

Alberto no quería probar ni la copa de degustación que nos ofrecieron, sin embargo, yo insistí a que le diera un sorbo; al poco rato y sin darse cuenta ya había bebido hasta la última gota de aquel líquido dionisiaco. Por supuesto que el vino lo enganchó y enseguida compramos una botella que nos recomendaron, porque ese es otro punto a favor que tiene el evento: hay gente que te asiste para que no te sientas perdido entre tantas y tantas botellas.

Alberto y yo caminamos, bebimos, reímos, escuchamos música, pisamos uvas y hasta bailamos. Todo lo anterior lo hicimos la mayor parte del tiempo tomados de la mano, disfrutando la compañía del otro. En ese lugar recordamos el amor tan grande que sentimos y que más allá del efecto que las uvas produjeron, lo importante éramos nosotros y esos recuerdos que íbamos a guardar por siempre. Viñedos La redonda nos dio la oportunidad de conocer los tipos de vino que produce el estado de Querétaro y lo divertido que es emprender un viaje a un lugar mágico.


Actualmente Alberto y yo perseguimos mucho los recorridos turísticos que nos ofrece Querétaro y siempre procuramos parar a comprar un par de botellas de vino en La redonda para nuestras cenas románticas con pizza ja, ja. Él se esfuerza por complacer mi afecto al vino, y yo, bueno, yo me esfuerzo por tomar una que otra vez una cerveza, porque eso lo hace feliz y a mí me hace feliz tener a este ser a mi lado.


Esa es mi experiencia de hace dos años, y es por eso que trato de repetirla año con año y este 2016 quisiera que la magia de las fiestas de la vendimia vuelva a sorprendernos y a recibirnos como sólo viñedos La redonda lo hace.

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MI EXPERIENCIA EN LA REDONDA por: Daniela de la Rosa 

La siguiente historia nos impresionó mucho por que nos contó su historia a manera de acróstico, lo cual nos pareció interesante, puedes leerla en el siguiente link: http://bit.ly/DDLaRosa

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MI EXPERIENCIA EN VIÑEDOS LA REDONDA por: José Torres

Mi experiencia cuándo visite viñedos la redonda fue única e increíblemente divertida, asistí en la séptima edición de los 100 vinos mexicanos por parte de la universidad, mi nombre es José Antonio Torres Jaguey, soy alumno de 5° semestre de la licenciatura en Gastronomía en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) y mi visita ese domingo fue espectacular!

Llegamos desde la mañana con todo para divertirnos, nos ofrecieron una copa de su vino blanco semi seco y me tome una foto en donde se pisan las uvas, mi profesor se burló de mí ya que con el calor me puse rojo de la cara y me dijo “apenas va una señor!” jajaja.

Entramos a la vinícola y me mostraron las barricas y me explicaron la elaboración del vino, quede encantado, de ahí pasamos a conocer todo tipo de vinos que pudiera o que me permitiera el tiempo, no soy tan alcohólico que quede claro pero me fascino la plática que nos dieron en la vinícola que quiero comprar y probar muchos vinos desde entonces (y lo he hecho), probé vinos, quesos, jamón, chimichurri argentino, helado, platique con varias personas de algunas casas…debo decir que les agrade mucho jaja una chica de casa domeq se portó muy bien que me vendió dos vinos a muy buen precio, en la casa de concierto enológico hasta me regalaron unas gafas y una pluma solo por “ser agradable”, termine comprándome 4 botellas de vino solo para mí (las otras las compartí)

La situación más curiosa que me pudo pasar ahí fue el haberme encontrado a un programa llamado Gourmet and Fashion México (GFM) y al ver unas curiosidades que hacía con una botella de vino vacía (trabajo como bartender y practicaba lo que es llamado “flair bartending”) decidieron grabarme para un documental de su programa, eso fue muy interesante, y si, efectivamente Salí en ese documental en el minuto 2:30 ( https://www.facebook.com/mexicogourmetfashion/)

Me tocó ver de todo y probar casi de todo, se me subieron las copas? Sí, pero nada a mayores, solo me senté en el pasto con unos amigos a disfrutar de la música del grupo Help, cuando fui a ver a mi profesor “a cargo” me pidió que le hiciera un 4 frente a todos jaja (nos prohibió embriagarnos ese día), fue una misión pero lo hice sin problema, platique con unas personas que vestían filipinas de chef, resultaron ser también estudiantes de gastronomía de una escuela en Michoacán, fui participe de que uno de mis amigos ese día le declarara su amor a la chica que le gustaba y ella le dijo que si!!

Ya rumbo al autobús iba con más de mis compañeros y uno de ellos se burlaba de otro por haber perdido su copa y automáticamente el soltó la suya accidentalmente y la rompió, no fue bueno reírnos pero así sucedió, en la espera de que nos reuniéramos todos una chica un poco ebria se me acerco a intentar ligarme pero llegaron sus amigos al momento, pidieron disculpas y se fueron (ni tenía ganas jajaja) así que se burlaron de mí.

Mi experiencia en los viñedos fue toda un aventura, claro no nada del otro mundo pero me divertí bastante, lo disfrute, lo viví, y quiero volver a hacerlo, Salí en un documental del festival, compre muchas botellas de vino, me regalaron cosas, disfrute de la música y de la comida, me enamore como 4 veces de vista, vi el amor en mis amigos, mejore relaciones con otros compañeros y lo mejor de todo..Tome vino!!